GASTOS DE CAPITAL FRENTE A GASTOS DE EXPLOTACIÓN

En el ámbito de la gestión financiera, se utilizan dos términos básicos para clasificar los movimientos de efectivo: gastos de capital (CAPEX) y gastos de explotación (OPEX).

CAPEX

Los gastos de capital, o CAPEX, hacen referencia a la financiación utilizada por empresas para conseguir activos físicos o actualizar activos actuales. Los CAPEX normalmente toman dos formas: los gastos de mantenimiento, que son aquellos activos que una empresa compra para ampliar la vida útil de los activos existentes, y los gastos de expansión, que son aquellos activos nuevos que una empresa adquiere con el fin de hacer crecer la empresa.

Es importante comprender que el dinero que se invierte en la reparación o en el mantenimiento habitual y continuo de los activos no se considera CAPEX y se debe incluir en el balance general del periodo en el que se invirtió.

A diferencia de otras inversiones como la investigación y el desarrollo, y el marketing, los gastos de capital no se incluyen de inmediato como coste. En cambio, las propiedades, las plantas y los equipos adquiridos como gastos de capital se amortizan normalmente a lo largo del tiempo mediante depreciación.

El importe de los gastos de capital que una empresa podría tener depende del sector en el que se encuentre. Algunos de los sectores que utilizan capital de forma más intensiva y que cuentan con los niveles más altos de gastos de capital son la producción y prospección petrolífera, las telecomunicaciones, la industria manufacturera y los servicios públicos.

OPEX

El otro término que se emplea comúnmente en los movimientos de efectivo, gastos de explotación u OPEX, consiste en los costes recurrentes de un producto, sistema o compañía. También puede abarcar los costes de los empleados y los gastos en instalaciones, como el alquiler.

Para explicarlo de forma sencilla, los gastos de capital tienden a ser inversiones importantes en bienes, que figuran en el balance de situación y que se deprecian a lo largo de la vida del activo, normalmente 3 años, mientras que los gastos de explotación aparecen en la cuenta de pérdidas y ganancias y están relacionados con los gastos en los que se incurre de forma continuada.

CAPEX FRENTE A OPEX

Es importante para muchas organizaciones convenir en que los gastos de explotación son más adecuados para aquellas empresas que anticipan un rápido crecimiento así como cambios en sus necesidades tecnológicas. Veámoslo en un ejemplo sencillo: “Una vez adquirido un bien de capital, por ejemplo un coche, tiene que cargar con él. No importa que ya no le ilusione tenerlo en propiedad, la empresa financiera seguirá esperando su pago mensual. Por contrario, si alquila un coche, su compromiso con él se reducirá al periodo que desee utilizarlo y, una vez que haya pagado por su uso, no supone más obligaciones financieras”.

La decisión de seleccionar OPEX en lugar de CAPEX (o viceversa) como forma de reconocer el gasto en tecnología debe basarse en un mejor entendimiento del papel que desempeñan los gastos de capital dentro de su empresa. Muchas organizaciones tienen limitaciones en cuanto al importe de gastos de capital al que pueden acceder. Como la inversión en capital es limitada, las organizaciones normalmente prefieren dirigir sus inversiones hacia actividades que generen ingresos. Es por ello que muchas organizaciones prefieren el arrendamiento a la adquisición: no quieren inmovilizar un capital valioso.

No es difícil comprender por qué una iniciativa que promete reducir la inversión en capital y transformarla en un gasto de explotación sin complicaciones resultaría extremadamente atractiva para la dirección ejecutiva. Los gastos de explotación le permiten a su empresa:

  • Cultivar una mentalidad de gasto a corto plazo que acelere el proceso de confección del presupuesto.
  • Crear nuevas oportunidades de inversión en el negocio, al no estar lastrada por grandes gastos iniciales.
  • Ampliar los movimientos de efectivo.
  • Pagar únicamente por la capacidad que se necesita en el momento e ir ampliando según cambien las necesidades.

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